jueves, 9 de enero de 2014

Perro malo #7.2




Me acuerdo de vos, hijo. Me acuerdo de vos caminando agarrado de la pared en la casa de Mario, mientras todos cenábamos y nadie te prestaba atención: habías decidido dar tus primeros pasos, y yo, que como siempre, estaba, pero estaba ausente, pude verte, pude mirar tus pasitos inaugurales en el momento preciso y probablemente nadie lo hubiera sabido si no hubieran visto mi sonrisa triste y callada. ¿Por qué una sonrisa triste? Porque estaba feliz en ese momento, Martín. Siempre me produjo una pena asombrosa el refilón de cualquier asomo de felicidad: la felicidad siempre se está yendo, siempre es un momento, una percepción, un instante de algo impalpable y luego ya. Se fue, no está, sólo queda el recuerdo, la foto para el álbum, el dibujo de la memoria.


1 comentario:

  1. La foto para el álbum, el dibujo de la memoria....sí.
    Lindo texto, Juan.
    Te admiro.

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