lunes, 13 de enero de 2014

diario de los días que NO #3.5





Sus dedos rozaban las cuerdas como si estuviera acariciándolas, pero lograba un sonido voluptuoso y valvular. Nuestras voces habían perdido toda posibilidad de armonizar y yo cambié el riff por acordes básicos mientras sentía que la electricidad llegaba desde las cuerdas de la guitarra y me imbuía completamente. La miré a los ojos para disimular mi interés por su escote, que ahora quedaba expuesto por la posición que había adoptado con el instrumento. Sus tetas pulsaban, y mi erección latía mientras la cabeza me hervía a ritmo de beat box. Y fue tan simple como que ella me mirara sonriente, cuando yo ya ni intentaba seguir con mi parte, con una expresión entre cómplice y altanera, para que decidiera dejar la guitarra a un lado y me levantara como impulsado por un resorte. Me acerqué y puse una mano sobre las cuatro cuerdas. El bajo muteó, pero ella seguía moviendo los dedos. Me dedicó un expresión inocente y me preguntó si necesitaba hacer un parate para retomar. Le dije que sí, que necesitaba hacer un parate. Dejó el bajo a un costado y ya iba a contestarme algo cuando atraje su cuerpo hacia mí, de frente y de pie a la vez. Le puse mis labios sobre los de ella, pero no intenté la pantomima de besarla. Pronto eran lengüetazos que iban y venían, mientras nos íbamos enredando y formando figuras que ahora imagino irrepresentables. Tropezamos pero no caíamos. Y luego nos dejamos caer.  La alfombra era incómoda, pero nadie iba a detenerse en el detalle. Empezamos a franelear desaforados. Sin querer pateé el bajo, que había quedado haciendo estática, pero ninguno de los dos se preocupó por la suerte del instrumento: yo apretaba los ojos hinchados de Lennon y ella me chupaba el cuello. Nos dimos vuelta y ella quedó boca abajo. Empezó a refregarme el culo como odalisca haciendo cuerpo a tierra y yo la empujaba a punta de lanza, y estaba ya por decirle de ir a la pieza cuando me hizo una pregunta que me descolocó completamente. ¿Qué pensás de eso que hacen, de sacar dos canciones de un mismo molde? Por un momento pensé en seguir con nuestra batalla medieval, pero en su mirada había un interés genuino por el tema. No tengo idea de qué estás hablando, Juli. De lo que hace R.E.M. con los moldes y las canciones, no me digas que no lo notaste. Me dejé caer al costado y ella se giró para quedar frente a mí. Me dio un beso suave en la boca y siguió. ¿Viste que tienen varias canciones que son reescrituras de otras anteriores? Asentí sin pensar, todo mi cuerpo pedía a gritos que la cuestión terminara rápido. Dale, nene, dejá de pensar en mis tetas, me dijo, sonriendo cómplice. Me arrancó una carcajada. Nos abrazamos y ya más tranquilos retomó: ¿No viste que «Bang and Blame» es una reescritura de «Losing My Religion»? Lo mismo pasa con «Bad Day» y ese del fin del mundo, no me acuerdo el título. Intenté concentrarme y aclarar las ideas y así empecé a entender la asociación. Otra, agregó: «Turn You Inside-Out» y «Finest Worksong». Ese último ejemplo me resultó claro, en realidad las dos canciones eran prácticamente iguales. Tuve ese subidón del descubrimiento. ¿Y «Orange Crush» no tiene algo de eso con «The One I Love»?, pregunté. Ella sonrió, lo pensó un momento y asintió con la cabeza. Su expresión se volvió más juguetona mientras repetía como un mantra con melodía I could turn you inside out. Recién un momento después vi que había desabrochado mi bragueta y pronto salió de mi campo visual para darme vuelta con una succión como nunca había sentido en mi vida.



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